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aedes albopictus

El mosquito tigre: quién es y por qué debemos temerlo

El mosquito tigre puede parecer un viejo enemigo, pero la verdad es que está entre nosotros desde hace poco más de una década.

Su nombre “científico” es Aedes albopictus y es originario del sudeste asiático, aunque está presente en muchas áreas mundiales. En Latinoamérica o en zonas del Pacífico transmite enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla, el virus del Nilo occidental o el chikungunya. En nuestro país no se ha descrito ninguna transmisión de infección provocada por la picadura hasta el momento.

El mosquito llega a Europa (Albania) en 1979, pero no será hasta el año 2002 cuando lo encontremos en nuestro medio. La primera aparición “estelar” tuvo lugar en el verano del 2004 en Sant Cugat del Vallés, originando una de las noticias del verano.

En años posteriores su presencia se extendió por Barcelona y área metropolitana y litoral para pasar con posterioridad a otros puntos de la Península, especialmente en la zona mediterránea. 

El mosquito tigre, pequeño pero «matón»

El mosquito tigre es conocido por la virulencia de sus picaduras: origina unas lesiones más grandes y dolorosas, a pesar de que la especie es algo más pequeña que el mosquito convencional. Se caracteriza por tener el cuerpo con rayas blancas y negras. Tiene un vuelo lento y próximo al suelo, más sigiloso de lo habitual.

Una de las dificultades para su control es que la mayoría se reproducen en entornos privados. Me explico: las larvas son acuáticas y las aloja el mosquito hembra en pequeños recipientes como jarrones, ceniceros, fuentes, cubos de agua o platillos de las macetas de los domicilios. Puede poner 80 huevos de una vez.

Así que si nos pica un mosquito tigre es fácil que no sea una única picadura porque seguramente están reproduciéndose y creciendo muy cerca nuestro, entre nuestras propias plantas o jardines.

Aunque, como os decía, en España no tenemos evidencia de transmisión de enfermedades infecciosas,  pero esa posibilidad existe y es una realidad en otros países.  Ese motivo y el hecho de que las picaduras sean especialmente molestas hace que existan iniciativas públicas para controlar su crecimiento y expansión. Algunos municipios han conseguido prácticamente erradicarlos. Pero como os decía ¡una parte importante del “trabajo” está en nuestras manos!

Para prevenir su picadura o para tratarla, las indicaciones son iguales que para el resto de picaduras. Como siempre, la prevención es mejor que el tratamiento. Cuidado con ellos….¡están en su estación dorada!

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