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El Blog

Las excursiones veraniegas

Mi hijas veranean en el mismo lugar donde yo pasaba mis vacaciones de pequeña, el punto de partida de todas mis excursiones veraniegas. Llegaba el 15 de junio, cogíamos y nos marchábamos a un camping donde pasábamos todo el verano en bañador. Teníamos una pandilla de amigas y estábamos continuamente entretenidas. Lo normal era ir a la piscina durante horas y horas y el resto del tiempo lo pasábamos en mi parcela montando tenderetes varios. Reíros de los poblados chabolistas comparados con lo que montábamos ahí.
De vez en cuando nos daba por innovar y hacer cosas nuevas por eso de matar el aburrimiento inevitable de las largas tardes de verano. Y nos íbamos de excursión. Nuestras excursiones veraniegas consistían en coger las bicis con las amigas, un montón de chuches (por eso de que nos dieran fuerzas, o al menos eso era lo que les vendíamos a nuestros padres) y después de tirarnos horas preparándolo nos íbamos a doscientos metros de donde estábamos. Aquello era un secarral y no había forma de encontrarse con nadie. Nos íbamos a una pequeña piscifactoría que había cerca y volvíamos a la hora de habernos marchado como si hubiésemos hecho dios sabe qué. Así de pavas éramos.
Otras veces íbamos en la dirección contraria. En el otro extremo del camping había un campo con una hierba verde que jamás llegué a saber qué diablos era. Era una hierba muy alta, tanto que si te tumbabas no te veían así que a veces jugábamos al escondite por ahí. Por supuesto volvías con las rodillas destrozadas, la ropa llena de raspones verdes y con más picotazos de los que podías contar porque aquello estaba lleno de humedad.
A mí los mosquitos siempre me han querido mucho así que acababa llena de habones. Mi madre no preguntaba, me daba Afterbite y a correr porque… ¿qué es de la vida sin emoción?

 

Me quedan cuatro días para que mis hijas descubran lo divertido que es jugar sin parar y vivir aventuras en verano. Yo por si acaso voy preparando Repelbite para ver si en vez de aliviar el picor conseguimos evitar que se produzca. Pero los niños tienen que ser niños y jugar, correr, saltar y hacer excursiones… y las madres es mejor que no preguntemos.

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